Temazcal: Purificación y Vuelta a Nacer
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Por el equipo TJJ

En náhuatl, una lengua nativa mesoamericana, la palabra temazcal proviene de la palabra temāzcalli, que significa literalmente “casa de calor”. El temazcal es un baño de vapor que se realiza dentro de una cabaña en forma de cúpula y que puede estar hecha de roca volcánica, cemento, madera o barro. Es una parte integral de una ceremonia mexicana que se remonta al año 1500. Dado que estos baños de vapor precoloniales tienen beneficios tanto espirituales como físicos, todavía se utilizan hoy en día en todo México y en partes de América Central.

Los beneficios físicos del temazcal son mucho más fáciles de resumir, por lo que los abordaremos antes de entrar en la limpieza espiritual que supone la ceremonia en sí. 

La medicina moderna ha demostrado que el temazcal goza de importantes beneficios. Las piedras volcánicas del temazcal por ejemplo, emiten rayos infrarrojos que se pueden utilizar como tratamiento alternativo para diversas afecciones como la rigidez articular y la fibromialgia. Los rayos infrarrojos pueden desintoxicar, aliviar el dolor, inducir la relajación, mejorar la circulación, reforzar el sistema inmunitario y reducir la presión arterial. A su vez el vapor del temazcal también es muy beneficioso. Aporta calor y humedad al aire, lo que afloja la mucosidad de las vías respiratorias y de los pulmones. El vapor mejora la respiración. Los baños de vapor o las saunas son un excelente complemento para otros tratamientos. 

Durante la ceremonia del temazcal se requiere de un chamán o de una guardiana del temazcal para guiar la experiencia. Aunque al día de hoy tanto hombres como mujeres pueden dirigir la ceremonia, se supone que es una mujer quien lo hace. Ya que según la leyenda del temazcal, Quetzalcoatl, dio a las mujeres el temazcal. Quetzacoatl es el dios serpiente mesoamericano que se asocia con el planeta Venus y el ciclo de muerte y renacimiento. 

Algunos guías de ceremonia, antes de entrar al temazcal, también realizan un pequeño ritual llamado la bendición de las cuatro direcciones. Lupita Maldonado, guardiana del Temazcal Ba’duhiini en Guerrero, México, dice:

 “… y esa es la ceremonia para pedir permiso a las cuatro direcciones: norte, sur, este y oeste. Aquí pedimos permiso a los guardianes de cada dirección para que bendigan esta ceremonia y estén con nosotros. Y también hacemos una ofrenda a la Madre Tierra con flores, frutos y semillas. Y hacemos un deshumado, una limpieza y purificación de la energía con el humo del Copal” (Podcast Roots & Rituals).

El copal, palabra también derivada de la lengua náhuatl, es una resina que se recoge de los árboles. Se sabe que ya era usado en la Mesoamérica precolombina como limpiador espiritual en las antiguas ceremonias aztecas y mayas. 

Los cuatro puntos cardinales tienen una gran importancia en la religión y la cosmología mesoamericana, y cada uno de ellos tiene incluso su propio mito en la mitología azteca. En este sentido, la bendición de los cuatro puntos cardinales es una práctica más que mantiene vivas las costumbres ancestrales. 

Piedras volcánicas en el fuego

Como la mayoría de los rituales espirituales indígenas, la bendición de los cuatro puntos direcciones y la ceremonia del temazcal tienen la función de honrar a la tierra y recordar a los antepasados. Durante la bendición de las cuatro direcciones, los participantes se reúnen en un círculo, piden guía y protección en su viaje y colocan una ofrenda en el centro. La ofrenda puede ser pequeña y personal para los distintos antepasados. Lo esencial es mostrar agradecimiento e intercambiar regalos con los antepasados. 

El temazcal sólo tiene una pequeña entrada que se cierra herméticamente hasta que termina la ceremonia, y es el momento de que todos los que están dentro resurjan, renazcan. Los participantes se arrastran al interior, regresando a la madre. El propio temazcal representa un útero, y todos los que entran vienen con la intención de sanar sus relaciones y renacer. El espacio oscuro y cerrado, el vapor de hierbas de las rocas volcánicas, el tambor y el canto ayudan a simular el regreso al útero. La experiencia te hace sentir en tu cuerpo, purga las emociones pesadas que llevas dentro y te conecta con los demás.

El canto, el tambor, las voces colectivas y las consiguientes vibraciones son la clave en la experiencia del temazcal. También se anima a todos los participantes a hacer ruido una vez que la ¨guidana¨ empieza a hacer sonar el tambor para comenzar la ceremonia. Al hacerlo, no sólo están contribuyendo a la frecuencia del espacio compartido, sino que también están liberando lo que no sirve a su mente, cuerpo y espíritu.

Otro principio central de las prácticas indígenas y, posteriormente, del temazcal es el trabajo en grupo. No entras y soportas la oscuridad y el calor por tu cuenta. Estás en tribu con otros que buscan purificarse y curarse para beneficiar su mente, cuerpo, espíritu y comunidad. La camaradería, la experiencia comunitaria y la conexión te ayudan a superar el renacimiento. Estás unido en la intención, la canción y la vibración. 

Lupita Maldonado explica perfectamente la importancia de la comunidad:

“Un temazcal no es una práctica individual, todos los temazcales se hacen en grupo porque la comunidad es la herramienta de la medicina y necesitamos recordar que no estamos solos. La soledad no es nuestro origen” (Podcast Roots & Rituals).

Guardiana del Temazcal